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  • Este Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe sale a la luz en un contexto económico y social extremadamente complejo para la región. América Latina presenta una desaceleración económica generalizada y sincronizada a nivel de los países y de los distintos sectores. En 2019, en contraste con años anteriores, 18 de los 20 países de América Latina, así como 23 de las 33 economías de América Latina y el Caribe, presentan una desaceleración en la tasa de crecimiento de su actividad económica. El menor dinamismo de la demanda interna se ha visto acompañado por una baja demanda agregada externa y mercados financieros internacionales más frágiles. A este escenario se suman las crecientes demandas sociales y presiones por reducir la desigualdad y aumentar la inclusión social que han detonado con una intensidad inusual en algunos países de la región.

  • Este año la economía mundial crecerá a la tasa más baja desde la crisis económica y financiera internacional y para 2020 las perspectivas no son mejores

  • En el segundo trimestre de 2019, la tasa de variación de la liquidez global aumentó con respecto al trimestre anterior (el 3,8% y el 3,6% respectivamente), manteniéndose la tendencia al alza que inició a finales de 2018 (véase el gráfico II.1). La liquidez fue impulsada por los Estados Unidos (con un 4,1% de crecimiento de la liquidez en el segundo trimestre de 2019), cuya moneda representó el 74% de la liquidez global en 2019. Por otra parte, la liquidez en euros —que representa cerca del 25% del total global— aumentó a una tasa de apenas el 0,7%.

  • En 2019 el déficit de la cuenta corriente de América Latina se mantiene en el mismo nivel del año anterior, un 2,0% del PIB (véase el gráfico III.1).

  • En el primer semestre del año el crecimiento se desaceleró en 18 de las 20 economías de América Latina. Las excepciones a esta tendencia generalizada fueron Colombia y Guatemala (véase el gráfico IV.1). La recesión fue más intensa de lo esperado en la Argentina, Nicaragua y la República Bolivariana de Venezuela y el producto interno bruto (PIB) creció menos del 1% en el Brasil, Cuba, el Ecuador, Haití, México, el Paraguay y el Uruguay.

  • Durante los primeros diez meses de 2019, la inflación promedio de América Latina y el Caribe experimentó una reducción de 1,2 puntos porcentuales respecto a igual período de 20181. Pasó de una tasa del 3,6% en octubre de 2018 al 2,4% en octubre de 2019 (véase el cuadro V.1). La dinámica antes mencionada de la inflación promedio regional refleja la reducción de la inflación interanual en 19 países de la región, con reducciones en sus tasas interanuales superiores a 1,5 puntos porcentuales en los casos de El Salvador, Guatemala y México, Barbados, Belice, Santa Lucía y Suriname. Otras 11 economías registraron un aumento de su tasa de inflación interanual, no obstante, solo en los casos de Barbados y Saint Kitts y Nevis se registró una variación de más de 1,2 porcentuales.

  • En 2019, la debilidad de la actividad económica provocó a nivel regional un nuevo deterioro del mercado laboral que se expresó en un empeoramiento de la calidad media del empleo y un leve aumento de la desocupación abierta. Al respecto, cabe destacar el empeoramiento de la composición del empleo por categoría de ocupación a causa de la debilidad de la generación de empleo asalariado y, sobre todo, de empleo formal, así como el aumento de la subocupación horaria y de la informalidad. Por otra parte, la mayoría de los países sufrió un incremento predominantemente moderado de la tasa de desocupación a nivel nacional, y el total regional aumentó del 8,0% al 8,2%, lo que se suma a una subida de 1,8 puntos porcentuales desde 2014. Al mismo tiempo, respecto a los salarios reales del empleo registrado prevalecieron leves aumentos, si bien no fue un resultado generalizado.

  • Las últimas proyecciones para el cierre de 2019 evidencian que la consolidación fiscal sigue en curso en América Latina. Como se muestra en el gráfico VII.1, se prevé que el resultado primario de los gobiernos centrales de la región —como indicador aproximado del esfuerzo fiscal— promedie el -0,2% del PIB al cierre del año, en comparación con un -0,4% en 2018. Este descenso se debe a la contracción del gasto primario (el gasto total excluido el pago de intereses), que en 2019 alcanzaría el 18,3% del PIB, frente al 18,5% del PIB registrado en 2018. Los ingresos totales, por su parte, se mantendrían estables con respecto al nivel del año anterior en términos del producto (un 18,1% del PIB). No obstante, los ingresos podrían contraerse debido a la progresiva desaceleración —y en algunos casos contracción— de la recaudación tributaria observada en el transcurso del año y el impacto de caídas en los precios de recursos naturales no renovables, particularmente en el segundo semestre. Se prevé que los gastos totales disminuyan menos que el gasto primario, empujado por el aumento de los pagos de intereses, en consonancia con el incremento observado en el nivel de la deuda pública.

  • Después de sucesivas revisiones a la baja en virtualmente todas las regiones, se estima que la economía mundial crecerá un 2,5% en 2019, la menor tasa de expansión desde la crisis financiera y económica global. Para el año 2020 las perspectivas no son mejores. La actividad económica mundial y el comercio global se encuentran débiles y los riesgos están sesgados a la baja. Las tensiones comerciales han afectado los niveles de confianza y de inversión en algunas economías con sectores fuertemente expuestos al comercio internacional, poniendo en riesgo —además del crecimiento actual— aquel de más mediano plazo.