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  • Después de dos años de contracción económica, se espera que en 2017 los países de América Latina y el Caribe registren un ligero repunte en torno al 1%. La recuperación se da en un contexto externo de creciente incertidumbre y bajo dinamismo. El crecimiento bajo o negativo ha acentuado los retos económicos y sociales que enfrenta la región, como la insuficiencia de la inversión, la baja dinámica de la productividad, el ensanchamiento de las brechas estructurales y el riesgo de deterioro social ante el aumento del desempleo y la reducción del gasto público.

  • En años recientes, la CEPAL ha trabajado estrechamente con los países de la región en el diseño de estrategias participativas para el fortalecimiento de las cadenas de valor como un instrumento orientado a impulsar el cambio estructural. Este fortalecimiento permite ampliar la participación en aquellos eslabones de la estructura productiva que tienen mayor intensidad en conocimientos o cuya demanda es más dinámica. Al mismo tiempo, tiende a aminorar la heterogeneidad estructural que caracteriza a las economías latinoamericanas, mediante una mejor distribución de la captura de valor agregado a lo largo de la cadena, así como la incorporación de nuevos productores y prestadores de servicios.

  • El espacio rural es multisectorial y dinámico, y enfrenta desafíos particulares en materia de desarrollo productivo. En los países en desarrollo los retos son mayores y, debido a la cantidad de población rural, así como a las brechas sociales y económicas entre lo rural y lo urbano, su atención adquiere un carácter inclusivo. En los últimos años, el espacio rural ha sufrido transformaciones significativas que obligan a repensar las estrategias de desarrollo.

  • El debate sobre la conveniencia y la necesidad de una política industrial se remonta, por lo menos, a los siglos XVII y XVIII y tiene sus orígenes en las discusiones entre mercantilistas y liberales. Los primeros pugnaban por la intervención del Estado mediante la regulación y el fomento del comercio internacional y el desarrollo productivo, mientras que los segundos abogaban por permitir que los mercados operaran libremente. En América Latina, este debate tampoco es nuevo. La aceptación e implementación de la política industrial como un instrumento de desarrollo económico ha pasado por diversas etapas. En las últimas siete décadas, se transitó de la sustitución de importaciones (ISI), en la que el Estado desempeñó un papel central en la promoción del desarrollo productivo, a la apertura y liberalización, etapa en la que se abandonó e, incluso, demonizó la política industrial y, más recientemente a raíz de la crisis económico-financiera de 2008-2009, se experimentó un resurgimiento del rol del Estado.

  • En este capítulo se presenta la metodología para el fortalecimiento de cadenas de valor que se ha usado en diversos procesos de colaboración técnica con Gobiernos de Centroamérica, México y la República Dominicana. La metodología se basa en experiencias previas de la CEPAL en América del Sur (Stumpo y Rivas, 2013) y en Centroamérica (Padilla, 2014).

  • La intervención pública para el fortalecimiento de cadenas de valor demanda un proceso de selección. Ante recursos humanos y financieros limitados, y el enorme número de cadenas que conforman el aparato productivo de un país o una región, es necesario escoger aquellas donde se concentrarán los esfuerzos de política pública en el corto plazo.

  • El turismo es un fenómeno social, económico y cultural relacionado con el movimiento de las personas a destinos fuera de su lugar habitual de residencia, ya sea por motivos personales o profesionales. La estructura y gobernanza de las cadenas turísticas suelen ser muy complejas. La demanda se compone de diferentes segmentos y subsegmentos de mercado. El turista viaja por múltiples motivos y busca poder acceder a servicios cada vez más específicos. Por ejemplo, en el ecoturismo se advierte un alto grado de especificidad de la demanda de operadores turísticos, agencias de viajes, excursiones, hoteles y restaurantes. La incorporación de certificaciones y sellos de calidad ha elevado los estándares de los servicios y la exigencia de los turistas.

  • En la sección A de este último capítulo se presentan las reflexiones finales sobre el argumento central del libro: el fortalecimiento de cadenas de valor, como un instrumento de la política industrial rural, es una herramienta de gran utilidad para lograr un cambio estructural progresivo. En la sección B se aborda la creación de nuevas cadenas, una variante de la metodología de cadenas también aplicada al espacio rural. Como parte del proyecto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), “Crecimiento inclusivo, política industrial rural y fortalecimiento de cadenas de valor participativas en América Latina y el Caribe”, se brindó asistencia técnica al Gobierno de Costa Rica para crear una cadena agroindustrial, con fuerte presencia en áreas rurales: chips fritos al vacío. Dado que esta experiencia está sistematizada como documento de proyecto (Cordero y Padilla, 2017a) y en el capítulo VII de Cordero y Padilla Pérez (2017b), aquí se resumen las principales características y el aporte a la formulación de políticas industriales para el espacio rural. Por último, en la sección C se examinan las fortalezas y los retos del enfoque de cadenas, así como las líneas de trabajo futuro.